Los simuladores son construcciones artificiales que modelizan una parte de la realidad y pueden constituir excelentes recursos didácticos.
Las ventajas que tienen estos simuladores a la hora de la enseñanza son muchas, ya que apoyan el aprendizaje de tipo experimental y conjetural y eso permite que los alumnos puedan estudiar los contenidos en un entorno de aprendizaje abierto basado en modelos reales que no se encuentran en los laboratorios. Esto hace también que el alumno construya su propio aprendizaje a partir de la propia experiencia y que adquiera esos conocimientos de una manera más lúdica, y a la vez aprenda mediante el descubrimiento.
Estos simuladores permiten al profesor tener preparadas las practicas para los alumnos, sin que tener que construirlas cada vez, y conociendo de antemano resultados posibles.
Y por ultimo este tipo de aprendizaje permite al alumno perder al miedo a equivocarse y hace que tenga mayor motivación para aprender.
La incorporación del ordenador al aula, fundamentada pedagógicamente, no solo supone una mejora en el proceso educativo, sino que se adapta eficazmente a un enfoque constructivista del proceso de aprendizaje.
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